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25 oct 2012

Oro azul - La guerra del agua

En el futuro las guerras no se librarán por el petróleo, sino por algo mucho más básico y necesario para la vida: el agua. Gigantes corporativos, inversores privados y gobiernos corruptos compiten ya hoy por el control de nuestros suministros de agua fresca que cada vez son más escasos. Este documental, basado en el conocido libro Oro azul de Maude Barlow y Tony Clarke, demostrará cómo el planeta se acerca rápida y peligrosamente a una crisis mundial por el agua, mientras la fuente de vida por excelencia entre a formar parte de un mercado global y sea asunto de disputas en la arena política.

4 jun 2012

Midway: lo que ocurre en una isla sin habitantes humanos...

El vídeo que vas a ver está grabado en una isla que se encuentra en pleno océano Pacífico a 3200 Km. de otras costas. En esta isla no habita nadie, sólo las aves y mirad lo que ocurre....
Cada pequeña decisión que tomamos es importante.  Somos parte de este  maravilloso planeta. Tal vez sea el momento de ser conscientes de nuestras acciones  . El disfrute de la Naturaleza, de los  seres queridos... no cuesta dinero.... ni destruye a nuestra Tierra, la tierra de todos.

Todos somos responsables de lo que está sucediendo a nuestro alrededor... 

Hoy, 5 de junio de 2012. Día Mundial del Medio Ambiente.

21 feb 2012

La historia de las cosas

¿Alguna vez te preguntaste de dónde salen las cosas que usamos y adónde van a parar después que las echamos a la basura?
Todas las cosas que hay en nuestra vida traen consecuencias sobre las comunidades a lo largo de todas las etapas que transitan: desde la extracción de recursos para fabricarlas, a su producción, venta, consumo y disposición. Sin embargo, la mayor parte de esto se oculta. 

La historia de las cosas –The Story of Stuff - presenta una mirada dinámica y fundamentada sobre el lado oculto de nuestros patrones de producción y consumo y hace un llamado a que nos unamos para crear un mundo más justo y sostenible. Les va a enseñar cosas y puede cambiar para siempre la forma en que ven las cosas.



En líneas generales, el concepto de crecimiento económico se refiere a un incremento en la actividad económica total (comercio, servicios, producción, consumo: todo), que también implica un incremento en la cantidad de recursos naturales que se extraen del suelo, atraviesan la economía, se transforman en productos y regresan al suelo en forma de desechos. Dicho con sencillez, significa más. Más cosas. Más dinero. Tal como suena, crecer significa volverse más grande.

Ahora bien, el crecimiento económico debería ser un medio de valor neutral para alcanzar las metas reales: satisfacer las necesidades básicas de todos y crear comunidades más sanas, una mayor igualdad, energía más limpia, una infraestructura más sólida, culturas más vibrantes, etc. Durante mucho tiempo, el crecimiento contribuyó a esas metas fundamentales, aunque es importante recordar que a menudo requirió la explotación de unas personas por otras. Hace un siglo, cuando aún había vastas franjas de campo abierto, el modelo de crecimiento trajo caminos, casas, calefacción central y panzas llenas. Y así es la situación actual en gran parte del mundo. De hecho, tenemos suficientes cosas para satisfacer las necesidades básicas de todos los habitantes del planeta; el problema es que no están bien distribuidas. No nos faltan cosas: lo que nos falta es compartirlas.

Gran parte del problema que enfrentamos hoy en día radica en el hecho de que el sistema económico dominante valora el crecimiento como meta en sí misma, por sobre todo lo demás. Por eso usamos el producto interno bruto –el PIB– como medida estándar del éxito. El PIB computa el valor de los bienes y servicios que se producen anualmente en un país, pero omite algunas facetas importantes de la realidad. Para comenzar, no da cuenta de la distribución desigual e injusta de la riqueza ni presta atención al nivel de salud, satisfacción o realización de las personas. Es por esta razón que un país puede experimentar un crecimiento continuo a un ritmo del 2% o el 3% sin que el ingreso de sus trabajadores se incremente en lo más mínimo durante el mismo período: la riqueza se atasca en un sector del sistema. (...)

Otro grave problema con el cálculo del PIB es que no se toman en cuenta los verdaderos costos ecológicos y sociales del crecimiento. Las industrias suelen tener permiso (...) para “externalizar los costos”, frase eufemística que los economistas usan para decir que las empresas que se ocupan de producir y vender cosas no responden por los efectos colaterales que causan –como la contaminación de aguas subterráneas, la exposición de comunidades a agentes carcinógenos o la polución del aire– y ni siquiera están obligadas a monitorearlos.
El desarreglo es mayúsculo: mientras que el PIB incluye en la cuenta positiva las actividades que causan polución y cáncer (como las fábricas de pesticidas o de cloruro de polivinilo) y también las que limpian la polución y tratan el cáncer (como la recuperación ambiental y los servicios médicos), no hace deducciones por los agentes contaminantes introducidos en el agua o en el aire ni por la pérdida de bosques. En su libro Deep Economy [Economía profunda], Bill McKibben da un ejemplo del mundo real que demuestra las falencias del PIB en la medición del éxito: en una región africana, el jacinto de agua –una planta que no era autóctona– obstruía las vías fluviales desde hacía años, problema que los herbicidas no solucionaban.

Más tarde se descubrió que el jacinto seco era un material excelente para cultivar hongos altamente nutricios, y que cuando los hongos descomponían la celulosa de los jacintos se creaba un medio ideal para las lombrices de tierra. Al digerir esa materia, las lombrices generaban un fertilizante de alta calidad, y luego servían de alimento para las gallinas. Las gallinas ponían huevos, que a su vez servían de alimento para las personas, mientras que sus deposiciones podían usarse para alimentar biodigestores que producían energía, lo cual a su vez reducía la necesidad de talar bosques para conseguir leña en las ya deforestadas tierras de aquella región africana. Como esta solución implica una reducción de las transacciones monetarias –como la compra de fertilizante–, la medición del PIB en realidad indicaría una disminución del “crecimiento”. Sin embargo, cualquier observador que tenga ojos, cerebro y corazón verá con claridad que la solución basada en el ciclo del jacinto-hongo-lombriz-gallina es un auténtico progreso: saludable y sensato.

Para los poderes reales –los jefes de gobierno y la industria–, la meta indiscutida de nuestra economía es el incremento constante del PIB, es decir, lo que se conoce como “crecimiento”. El crecimiento como meta ha suplantado a las metas reales, las metas que el crecimiento supuestamente nos ayudaría a alcanzar. Y muchos hemos llegado a ver –algo que me propongo explicitar con claridad en este libro– que la estrategia de centrarse en el crecimiento por el crecimiento mismo suele socavar las metas reales. Una enorme cantidad de factores que hoy en día se consideran pasos en dirección del “crecimiento” –toneladas de bienes tóxicos de consumo, por ejemplo– mina el producto neto de nuestra seguridad, nuestra salud y nuestra felicidad. A pesar de que el crecimiento avanza y a pesar de todos nuestros adelantos tecnológicos, científicos y médicos, hoy en día hay más hambrientos que nunca, la mitad de la población mundial vive con menos de 2,50 dólares por día y la inequidad de los ingresos aumenta dentro de los países y entre países.

11 nov 2011

La NASA muestra cómo afectó el cambio climático al planeta

La NASA creó una aplicación web programada en flash llamada climateTimeMachine que muestra desde cuatro diferentes puntos de vista cómo afecta el cambio climático al planeta tierra.

Primero enseña, a través de imágenes, cómo la cobertura llamada “Hielo Perenne” del Mar Ártico fue desapareciendo desde el año 1979 hasta el 2007.

Después hay un video de una animación que representa las variaciones de la superficie del océano entre 1996 y 2005.

Tercero se encuentran las visualizaciones del monto anual de dióxido de carbono que emiten las 12 naciones que encabezan la lista (o regiones) entre el 1980 y 2004.

Finalmente, hay un mapa coloreado con colores amarillentos que muestran el cambio de las temperaturas de la superficie terrestre entre los años 1885 y 2007.

Sin duda, si seguimos así, no llegamos al año 3000 ni soñándolo…

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