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16 feb 2014

El desahucio en las aulas.

Me llega por correo electrónico esta carta del director del IES Rodrigo Caro, de Coria del Río. Por su interés la reproduzco aquí para darle la mayor difusión posible, y como manera de agradecer a este docente las brillantes palabras escritas. 

EL DESAHUCIO EN LAS AULAS. 
Por Elías Hacha, Director del IES Rodrigo Caro. Coria del Río (Sevilla) 

Lo supe esta mañana. Alumna nuestra. Me informó el Vicedirector, un hombre con aguda conciencia social. Echaba humo. Yo, muy en mi lugar, sin dejar de entender su indignación, lo llamé a la prudencia. Me escuchó, pero me dio fuerte. No niego que mi obligada y profesional moderación me tiene todavía con un sabor amargo en la garganta. 

Educación para la ciudadanía. Ética. Religión católica y otras. Educación permanente en valores desde la transversalidad. La palabra al servicio de la democracia, una formación más allá de la mera adquisición de conocimientos. La insistencia, el ejemplo, la laboriosa tarea de corregirlos sin descanso en la esperanza de que nuestra adolescencia desemboque en una juventud de mujeres y hombres hechos y derechos. Y de repente, como una puñalada a traición, como un tornado que tambalea todo lo construido día a día y año tras año a base de rigor y de mimo, un hecho de legal brutalidad que extiende su evidencia por aulas y pasillos en unas pocas horas y amenaza la consistencia de todo cuanto había sido laboriosamente plantado, regado, cultivado: desahucian a la familia de una alumna de 2º de ESO. Miembros de la comunidad escolar. Compañeros. 

¿Desahucian, maestro? ¿Qué es eso?
Los echan de su casa.

¿Y puede seguir ocurriendo? Puede que sí.

Pero, ¿por qué?
Por dinero. Por dinero... entiendo... pero, ¿y la policía?
Tiene que asegurar que se haga el desahucio.

Por dinero... entiendo... ¿y el alcalde?

No puede hacer nada.
Por dinero... entiendo..., ¿y los jueces?
Han tenido que ordenarlo.
Por dinero... entiendo..., ¿y nuestros representantes, los diputados, el gobierno, los que hacen las leyes?
Recomiendan que no se desahucie a la gente humilde. Lo recomiendan. Eso es todo.

Pero, ¿y los profesores?
¿Los profesores? ¿Qué podemos hacer los profesores...?

No, perdón, maestro, quería decir... ¿qué pasa con lo que nos han enseñado los profesores? Nos han mentido ustedes. Deberían habernos enseñado que el principal valor no es el amor, ni la honradez, ni la libertad, ni el saber escuchar, ni la solidaridad, ni ninguna de esos rollos que nos vienen contando... Deberían habernos dicho desde el principio que el más importante de los valores es el dinero. Si esa era la respuesta, la clave por la que se mueve toda esta sociedad de la que ustedes son funcionarios, ¿por qué nos han mentido desde el principio? ¿Por qué nos lo han ocultado? ¿No será que en realidad pretenden convertirnos en personas equivocadas y débiles, en presas fáciles? ¿Por qué nos han engañado, señores maestros?

No entiendo...
Llevo un cuarto de siglo enseñando en Institutos, inculcando la democracia, creyendo en la función pública como herramienta seria al servicio de la prosperidad y de la igualdad social. La mitad de ese tiempo, como director orgulloso de su equipo, de su claustro. Nunca antes había tenido la sensación de formar parte de una farsa. Esta es la única respuesta honrada que para ellos me queda. Lástima que quizás no sea sino otro rollo que les suelto. 

Y es que, ante ellos, a mí sólo me queda la palabra. No puedo incitarlos a una lucha que nos corresponde a los adultos y tampoco puedo, como profesor, responder con el silencio... ¡qué débil la palabra frente a la lección implacable de este hecho real y verdadero, ante este frío desahucio que ellos -todos ellos- contemplan con sus propios ojos! 

Me queda, y ni siquiera sé si es algo, apremiar -también con palabras- a esos por quienes ellos preguntaban: a los diputados, a los jueces, a los múltiples gobiernos de esta España que aún luce la denominación de democracia. ¿O se trata ya nada más que de una especie de "denominación de origen", de un recurso publicitario cara al mercado, de una máscara obligada... ¿por dinero?

Los miro, y me duelen. Son los niños de la crisis. Mírenlos conmigo, señores legisladores, señores de los múltiples gobiernos. Que no sean también los niños del desengaño. Ustedes, que sí pueden, respondan con hechos a este hecho. 

(Multipliquen por la red este mensaje. Tal vez llegue a alguien capaz que se atreva de verdad a mirar) 
Saludos.


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Mi nueva entrada en el blog: El héroe de la Transición fue mi padre

4 jun 2012

Midway: lo que ocurre en una isla sin habitantes humanos...

El vídeo que vas a ver está grabado en una isla que se encuentra en pleno océano Pacífico a 3200 Km. de otras costas. En esta isla no habita nadie, sólo las aves y mirad lo que ocurre....
Cada pequeña decisión que tomamos es importante.  Somos parte de este  maravilloso planeta. Tal vez sea el momento de ser conscientes de nuestras acciones  . El disfrute de la Naturaleza, de los  seres queridos... no cuesta dinero.... ni destruye a nuestra Tierra, la tierra de todos.

Todos somos responsables de lo que está sucediendo a nuestro alrededor... 

Hoy, 5 de junio de 2012. Día Mundial del Medio Ambiente.

16 abr 2012

"La Toma"... o la recuperación de las empresas por los trabajadores.

La película describe el proceso de recuperación de empresas en Argentina por parte de los trabajadores. Una película de los canadienses  Avis Lewis y Naomi Klein. 

Con voluntad "subversiva" y "de emocionar" gracias a "una historia humana" en los antípodas del reality show, Klein y Lewis pretenden que La toma dé "un giro de 180 grados al debate sobre la globalización". ¿Cómo? "Presentando alternativas" a una problemática, la de la fuga de capitales y la deslocalización de empresas, capaz de "arrasar un país fronterizo entre el primer y el tercer mundo como Argentina pero que amenaza por igual a Barcelona, Toronto y Caracas".


Lewis admite que se han ocupado fábricas en otros lugares y momentos de la historia, pero destaca del caso argentino "un énfasis nuevo en la democracia de base asamblearia" y el ejemplo de una lucha obrera que sustituye "la tradición de la huelga" por la "insistencia en el derecho y la necesidad de trabajar con dignidad". 

Klein puntualiza: "Si en los años 70 la ocupación de fábricas fue fruto de una ideología que iba de la cabeza a los pies, hoy se ha invertido el proceso y la política nace y crece en acciones como la de ocupar no sólo una fábrica, sino una casa, un centro social o --tomados de internet-- un programa de software libre o una canción".


14 mar 2012

Maya Pedal Asociación


Maya Pedal Asociación es una ONG guatemalteca, ubicada en el pueblo de San Andrés Itzapa, Chimaltenango. Empezaron en el año 1997 con el trabajo de un grupo de canadienses de la organización PEDAL. Y como herencia al desarrollo guatemalteco se constituyó la Asociación Maya Pedal en el año 2001. Usan partes de bicicletas usadas para construir Bicimáquinas que dan a personas individuales y grupales a precios subvencionados. Apoyan pequeños proyectos auto-sostenibles con el fin de preservar o mejorar el medio ambiente, la salud, la productividad y la economía de las familias del area rural.

Ser una ONG que fabrique y que promueva el uso de la Bicimáquina a través de Programas, Proyectos, Coordinaciones, Actividades y Acciones, y promoción del uso de transporte alternativo, bicicletas y triciclos.
Apoyar la economía básica familiar suministrando Bicimáquinas, siendo una alternativa eficaz para el desarrollo rural de Guatemala.

Objetivos
  • Reciclar Bicicletas.
  • Elaborar diseños de bicimáquinas que llenen las necesidades de las comunidades.
  • Concienciar, Educar e informar a las comunidades del uso de la tecnología a Pedal como un elemento de proyecto eco-sostenible.
  • Desarrollar la producción, la promoción y la comercialización de bicimáquinas y del producto generado con ellas, con el propósito de la auto-sostentibilidad tanto de Maya Pedal como de los Grupos beneficiados.
  • Establecer alianzas con organizaciones nacionales e internacionales que tengan objetivos afines y capacidad de transferir la Tecnología a Pedal.
  • Distribución de Bicimáquinas que sean usadas como herramienta agroindustrial campesino y doméstico.
  • Contribuir a la Economía, la productividad, la salud y del entorno ecológico de las familias Campesinas.
  • Compartir las experiencias por medio de medios educativos, revistas, periódicos y otros sobre la tecnología a pedal.
  • Ser una tecnología autosuficiente sin la dependencia de fuentes energéticas tales como electricidad, combustibles fósiles o técnicas agrícolas Industriales.
  • Y la Conservación del Medio Ambiente.

8 mar 2012

Mujeres

Me estremeció la mujer que empinaba a sus hijos
hacia la estrella de aquella otra madre mayor.
Y cómo los recogía del polvo teñidos
para enterrarlos debajo de su corazón.

Me estremeció la mujer del poeta, el caudillo,
siempre a la sombra y llenando un espacio vital.
Me estremeció la mujer que incendiaba los trillos
de la melena invencible de aquel alemán.

Me estremeció la muchacha
hija de aquel feroz continente,
que se marchó de su casa
para otra de toda la gente.

Me han estremecido un montón de mujeres,
mujeres de fuego, mujeres de nieve.

Pero lo que me ha estremecido
hasta perder casi el sentido,
lo que a mi más me ha estremecido
son tus ojitos, mi hija,
son tus ojitos divinos.

Me estremeció la mujer que parió once hijos
en el tiempo de la harina y un quilo de pan
y los miró endurecerse mascando carijos.
Me estremeció porque era mi abuela además.

Me estremecieron mujeres
que la historia anotó entre laureles.
Y otras desconocidas, gigantes,
que no hay libro que las aguante.

21 feb 2012

La historia de las cosas

¿Alguna vez te preguntaste de dónde salen las cosas que usamos y adónde van a parar después que las echamos a la basura?
Todas las cosas que hay en nuestra vida traen consecuencias sobre las comunidades a lo largo de todas las etapas que transitan: desde la extracción de recursos para fabricarlas, a su producción, venta, consumo y disposición. Sin embargo, la mayor parte de esto se oculta. 

La historia de las cosas –The Story of Stuff - presenta una mirada dinámica y fundamentada sobre el lado oculto de nuestros patrones de producción y consumo y hace un llamado a que nos unamos para crear un mundo más justo y sostenible. Les va a enseñar cosas y puede cambiar para siempre la forma en que ven las cosas.



En líneas generales, el concepto de crecimiento económico se refiere a un incremento en la actividad económica total (comercio, servicios, producción, consumo: todo), que también implica un incremento en la cantidad de recursos naturales que se extraen del suelo, atraviesan la economía, se transforman en productos y regresan al suelo en forma de desechos. Dicho con sencillez, significa más. Más cosas. Más dinero. Tal como suena, crecer significa volverse más grande.

Ahora bien, el crecimiento económico debería ser un medio de valor neutral para alcanzar las metas reales: satisfacer las necesidades básicas de todos y crear comunidades más sanas, una mayor igualdad, energía más limpia, una infraestructura más sólida, culturas más vibrantes, etc. Durante mucho tiempo, el crecimiento contribuyó a esas metas fundamentales, aunque es importante recordar que a menudo requirió la explotación de unas personas por otras. Hace un siglo, cuando aún había vastas franjas de campo abierto, el modelo de crecimiento trajo caminos, casas, calefacción central y panzas llenas. Y así es la situación actual en gran parte del mundo. De hecho, tenemos suficientes cosas para satisfacer las necesidades básicas de todos los habitantes del planeta; el problema es que no están bien distribuidas. No nos faltan cosas: lo que nos falta es compartirlas.

Gran parte del problema que enfrentamos hoy en día radica en el hecho de que el sistema económico dominante valora el crecimiento como meta en sí misma, por sobre todo lo demás. Por eso usamos el producto interno bruto –el PIB– como medida estándar del éxito. El PIB computa el valor de los bienes y servicios que se producen anualmente en un país, pero omite algunas facetas importantes de la realidad. Para comenzar, no da cuenta de la distribución desigual e injusta de la riqueza ni presta atención al nivel de salud, satisfacción o realización de las personas. Es por esta razón que un país puede experimentar un crecimiento continuo a un ritmo del 2% o el 3% sin que el ingreso de sus trabajadores se incremente en lo más mínimo durante el mismo período: la riqueza se atasca en un sector del sistema. (...)

Otro grave problema con el cálculo del PIB es que no se toman en cuenta los verdaderos costos ecológicos y sociales del crecimiento. Las industrias suelen tener permiso (...) para “externalizar los costos”, frase eufemística que los economistas usan para decir que las empresas que se ocupan de producir y vender cosas no responden por los efectos colaterales que causan –como la contaminación de aguas subterráneas, la exposición de comunidades a agentes carcinógenos o la polución del aire– y ni siquiera están obligadas a monitorearlos.
El desarreglo es mayúsculo: mientras que el PIB incluye en la cuenta positiva las actividades que causan polución y cáncer (como las fábricas de pesticidas o de cloruro de polivinilo) y también las que limpian la polución y tratan el cáncer (como la recuperación ambiental y los servicios médicos), no hace deducciones por los agentes contaminantes introducidos en el agua o en el aire ni por la pérdida de bosques. En su libro Deep Economy [Economía profunda], Bill McKibben da un ejemplo del mundo real que demuestra las falencias del PIB en la medición del éxito: en una región africana, el jacinto de agua –una planta que no era autóctona– obstruía las vías fluviales desde hacía años, problema que los herbicidas no solucionaban.

Más tarde se descubrió que el jacinto seco era un material excelente para cultivar hongos altamente nutricios, y que cuando los hongos descomponían la celulosa de los jacintos se creaba un medio ideal para las lombrices de tierra. Al digerir esa materia, las lombrices generaban un fertilizante de alta calidad, y luego servían de alimento para las gallinas. Las gallinas ponían huevos, que a su vez servían de alimento para las personas, mientras que sus deposiciones podían usarse para alimentar biodigestores que producían energía, lo cual a su vez reducía la necesidad de talar bosques para conseguir leña en las ya deforestadas tierras de aquella región africana. Como esta solución implica una reducción de las transacciones monetarias –como la compra de fertilizante–, la medición del PIB en realidad indicaría una disminución del “crecimiento”. Sin embargo, cualquier observador que tenga ojos, cerebro y corazón verá con claridad que la solución basada en el ciclo del jacinto-hongo-lombriz-gallina es un auténtico progreso: saludable y sensato.

Para los poderes reales –los jefes de gobierno y la industria–, la meta indiscutida de nuestra economía es el incremento constante del PIB, es decir, lo que se conoce como “crecimiento”. El crecimiento como meta ha suplantado a las metas reales, las metas que el crecimiento supuestamente nos ayudaría a alcanzar. Y muchos hemos llegado a ver –algo que me propongo explicitar con claridad en este libro– que la estrategia de centrarse en el crecimiento por el crecimiento mismo suele socavar las metas reales. Una enorme cantidad de factores que hoy en día se consideran pasos en dirección del “crecimiento” –toneladas de bienes tóxicos de consumo, por ejemplo– mina el producto neto de nuestra seguridad, nuestra salud y nuestra felicidad. A pesar de que el crecimiento avanza y a pesar de todos nuestros adelantos tecnológicos, científicos y médicos, hoy en día hay más hambrientos que nunca, la mitad de la población mundial vive con menos de 2,50 dólares por día y la inequidad de los ingresos aumenta dentro de los países y entre países.

14 feb 2012

David el Gnomo, más actual que nunca


"Pienso que fue una serie adelantada a su tiempo. ¡Sus contenidos y la filosofía siguen vigentes!", opina Claudio Biern Boyd, el mallorquín creador de David el Gnomo, por siempre orgulloso de una ficción que hace más de un cuarto de siglo ya transpiraba y convidaba a practicar ecologismo y a cultivar el respeto al prójimo, ya que "nadie es mejor por ser más grande", como transmitían -y demostraban- los dibujos al principio de cada nueva aventura. Amistad, generosidad, hospitalidad fueron otros valores añadidos.
Visualizando únicamente los cinco primeros minutos del primer capítulo nos podremos dar cuenta de que su mensaje, el mensaje de hace casi 30 años, está más vigente que nunca. Contaminación, urbanismo salvaje, construcción a toda costa, calentamiento global... 

Cualquier tiempo pasado...



David, el Gnomo’ fue una serie de la gran empresa de animación BRB Internacional, uno de los buques insignia de la animación española. Fue emitida, por primera vez, en TVE en 1985 y posteriormente redifusionada durante los años posteriores, convirtiéndose en el gran clásico de la animación que es.
Tuvo 26 episodios, creados por Claudio Biern Boyd, uno de los animadores mejor considerados de la industria española, sobre todo debido a sus trabajos anteriores ‘D’Artacán y los Tres Mosqueperros‘ y ‘La vuelta al mundo de Willy Fog‘.

La serie se basó en los libros ‘Los gnomos‘ y ‘La llamada de los gnomos‘ (‘Die Kabouters’), de Will Huygen y Rien Poortvliet y está protagonizada por David, un anciano (“el más anciano del lugar”, según la canción) médico gnomo que presta sus servicios a todo aquel que lo necesite. David está casado con Lisa con la cual tuvo dos hijos, Harold y Lily. Ambos correrán sus aventuras junto a su inseparable amigo, y medio de transporte, Swift el zorro.

Los gnomos son criaturas fantásticas habitantes del bosque, miden no más de quince centímetros, pesan en torno a 300 gramos y viven cuatrocientos años, mostrando un vínculo óptimo con la flora y la fauna. Sus enemigos naturales son los trolls, unas criaturas malolientes y maléficas que se dedican a incordiar y a destrozar la naturaleza.

La serie estaba ideada para concienciar sobre la contaminación y el desastre medioambiental, pero además para educar sobre los distintos animales y plantas que pueblan la naturaleza. Los trolls eran la personificación del desdén que el humano tiene hacia la naturaleza, mientras que los gnomos se mostraban como una especie que practica el "desarrollo sostenible".


8 feb 2012

La increible pero cierta historia del masacrado pueblo Kikuyu

La Historia más reciente del continente africano está jalonada de pequeñas historias, a veces creibles, a veces difíciles de imaginar. En su condición de espacio masacrado, explotado y expoliado hasta la saciedad, han sido, y desafortunadamente siguen siendo, muchas las historias que nos pueden llegar a dar algunas pistas del por qué de la situación actual de tan rico continente. La historia de los Mau-Mau es una de ellas.

Las palabras Mau-Mau me traen un recuerdo infantil algo turbador. Tal vez tendría yo nueve o diez años y en un televisor recién estrenado recuerdo que conmemoraban algún hecho histórico, y aparecían  las imágenes de unos soldados británicos, en pantalón corto, que contemplaban las ruinas incendiadas de una granja. El locutor hablaba de bandas armadas de salvajes nativos, a los que calificaba con ardorosos adjetivos que he olvidado. Pero recuerdo la dos sílabas terribles: MauMau. Pregunté sobre ello y alguno de los mayores -tal vez mi abuela- me explicó que habían sido unos asesinos africanos que practicaban el canibalismo, que degollaban pobres colonos blancos indefensos y les arrancaban el corazón para comérselo. La organización Mau-Mau, en los recuerdos de mi infancia, vive asociada al horror de los sueños terribles, a las pesadillas de la niñez, que son las que menos se olvidan.


Por aquellos años, los niños europeos no sabíamos que más de cien mil kikuyus habían vivido en condiciones infrahumanas, en lo que los «pobres e indefensos» colonos blancos llamaban "african locations", especie de territorios acotados donde los kikuyu cultivaban extensiones de tierra en proporción de una milla cuadrada por cada mil habitantes. El resto de la población nativa se repartía entre trabajadores a sueldo -a sueldo de hambre, por supuesto- en las grandes plantaciones de los blancos, y gentes que vivían en las ciudades dedicados a la cotidiana tarea de sobrevivir a duras penas. El Mau-Mau fue una organización creada para combatir aquella situación, con el principal objetivo de rescatar la propiedad de la tierra para los kikuyu y expulsar a los colonos blancos británicos de Kenia.



El movimiento Mau-Mau nació de una de aquellas bandas que bordeaban la legalidad y traficaban con alcohol y drogas. Una de las pandillas, llamada el «Forty Group», que dirigía Fred Kubai, comenzó a plantear reivindicaciones políticas. Los primeros apoyos los encontró entre las prostitutas. Cuando Fred Kubai, junto a otros siete hombres, entre ellos Bildad Kaggia, el otro gran padre del Mau-Mau, se juramentaron en Banana Hill y establecieron la necesidad de la lucha armada para lograr sus objetivos, las prostitutas de River Road y de los muelles de Mombasa comenzaron a cobrar sus servicios, no sólo en dinero, sino también en balas. Una masturbación costaba una bala en River Road, y por una noche de amor se cobraba un cargador entero de fusil.

Las adhesiones al Mau-Mau se extendieron con rapidez en las ciudades y en el campo. El juramento era un acto parecido a la circuncisión, en la tradición ceremonial de los kikuyu, e incluía el sacrificio de una cabra macho, cuya sangre se mezclaba con la de los juramentados. Aquella ceremonia, la única que el Mau-Mau recogía de la tradición religiosa kikuyu, contribuyó a dar fama al movimiento de ser una sociedad que mezclaba la magia con el terror.

La organización se dividió en dos grupos: el ala militar o combatiente, y la pasiva o de apoyo, encargada de recoger el dinero, las armas y la información para nutrir al ala militar. Se formaron secciones regionales, pero las más importantes eran tres: la de Nairobi, la de los montes Aberdares y la del monte Kenia.


Pronto, las guerrillas Mau-Mau comenzaron a atacar granjas de colonos blancos y se produjeron algunas muertes. En 1952, el Mau-Mau fue declarado fuera de la ley y las tropas británicas, con soldados indígenas integrados en las Home Guards, iniciaron una guerra sin cuartel. No obstante, y pese al empleo de toda suerte de armas de fuego, además de tanquetas y bombardeos selectivos desde el aire, los combatientes maus encontraban en las escondidas selvas de los Aberdares y del monte Kenia, y en las callejas de los suburbios de Nairobi, lugares donde la policía no podía dar con ellos. Los maus aprendieron, ocultos en las selvas, a saber por los cantos de los pájaros y los gritos de los monos cuándo el enemigo se acercaba a sus campamentos. Se construyeron sus propias armas de fuego de forma rudimentaria, y siguieron empleando las largas espadas, las pangas y las flechas envenenadas.

En 1954, el Gobierno no había hecho muchos progresos. En ese año nuevos colonos murieron, y Londres decidió cambiar de táctica. Se creó una nueva tropa, los "pseudo gangs", en su mayoría desertores de los maus o colaboracionistas que vivían en las mismas regiones. Estos pseudos se infiltraron en la guerrilla y fueron también los guías en la selva de las tropas gubernamentales.

Otro elemento que jugó en favor de Londres fue la división del pueblo kikuyu entre los que apoyaban a los maus y los llamados loyalist. Este segundo grupo surgió alrededor de los kikuyu que profesaban la religión cristiana y también entre aquellos que seguían a sus jefes de aldea o distrito, por lo general comprados por los colonos y colaboracionistas de la policía. En favor de los loyalist tuvo un gran peso la masacre de Lari, una matanza perpetrada por el Mau-Mau en una aldea cuyo jefe era colaborador de los colonos y en la que murieron 93 personas, entre ellas varios niños.

En medio de las dos facciones se situaba Jomo Kenyatta. Luchaba por la independencia, pero preconizaba medios políticos no violentos y rechazaba al Mau-Mau. La idea de Kenyatta era llegar a un pacto con los colonos y construir una Kenia independiente en la que los blancos encontraran sitio. Londres no quería ni oír hablar de independencia y Kenyatta fue detenido en 1952, juzgado y confinado en la cárcel, de donde no saldría hasta 1961.


A finales de 1954 fue capturado el general «China», uno de los grandes líderes maus, y la resistencia remitió en la zona del monte Kenia. Pero el gran golpe contra el Mau-Mau no llegaría hasta 1956, cuando cayó prisionero el más carismático de todos los «mariscales de campo» de la organización, Dedan Kemathi, que dirigía el Mau-Mau de los Aberdares.



Kemathi había nacido en 1920. Apenas había podido estudiar, debido a la miserable condición de su familia, pero era un hombre inteligente, un estupendo orador y un apasionado lector de poesía inglesa. Medía dos metros de altura y era muy fuerte.

Se proclamó muy pronto «Caballero Comandante del Hemisferio Africano y Lord del Hemisferio Sur». Creía que sus sueños eran verdad y era capaz de matar a un compañero si había soñado que éste le traicionaba. Sus ideas políticas eran muy precisas. «Rechazamos la colonización de Kenia porque nos ha convertido en esclavos y mendigos», dijo en cierta ocasión. Añadía: «Lucharemos hasta el final del mundo a menos que nos devuelvan nuestra libertad y nuestra tierra». Sus ambiciones iban muy lejos: 

«Me considero un gran patriota que lucha no sólo por la libertad de Kenia, sino por la de toda África oriental y el resto del continente». A sus tropas, en fin, las arengaba con el siguiente lenguaje: «Seguid mis pasos y bebed de las copas que yo he bebido, las copas de la tristeza, el dolor, las lágrimas, las dificultades y la perseverancia».

Kemathi formó su primer «Gobierno» en la selva, en el año 1955, al que llamó «Parlamento de Kenia». En ese año el general Njama, secretario jefe del «Parlamento», asaltó la granja del mayor británico Owen Jeoffrys, mientras éste dirigía una operación de castigo contra los maus. Njama no destruyó nada en la granja ni mató a nadie. Tan sólo dejó una nota al mayor en la que decía: «No odiamos el color del hombre blanco, pero no podemos tolerar ver cómo los colonos extranjeros poseen fincas de más de cincuenta mil acres, la mayoría tan sólo ocupadas por fauna salvaje, mientras miles de africanos se mueren de hambre en su propio país. No podemos aceptar que el hombre blanco siga siendo el señor y el africano el sirviente. Pude quemar su granja, pero no lo he hecho para demostrarle que no somos tan destructivos como pueda usted pensar. Seis millones de africanos que tienen razón derrotarán al fin a sesenta mil europeos que están equivocados».

A finales de 1955, de los ciento veinte mil maus que comenzaron la lucha quedaban en libertad únicamente quince mil. En 1956 la casi totalidad de los miembros del «Parlamento» de Kemathi habían muerto o estaban en campos de concentración. Y había más de cien mil kikuyus encarcelados. Para octubre de ese año, Kemathi estaba en los bosques acompañado tan sólo por trece fieles. Era el hombre más buscado de África y el cerco británico se estrechaba a su alrededor. El 21 de ese mes, hambriento, Kemathi recorrió, solo y sin comer, más de ochenta millas en veintiocho horas, en el Nyandura Forest. Un guardia le sorprendió en una pequeña aldea, donde había entrado en busca de comida. Le disparó y le alcanzó en el muslo. Y Kemathi fue capturado.


Al día siguiente su foto apareció en toda la prensa, esposado y herido, con la rabiosa mirada de un felino capturado cuyo corazón no se ha rendido. Miles de copias de la fotografía fueron arrojadas por aviones británicos sobre los bosques de las Tierras Altas. Los kikuyu incorporaron una nueva leyenda a su mitología: la misma mañana en que Kemathi cayó en manos de sus enemigos, una hermosa higuera centenaria se derrumbó cerca del monte Kenia, el monte sagrado de los kikuyu, sin que el aire, un rayo o una enfermedad la hicieran desplomarse.

Kemathi fue juzgado y ejecutado a comienzos de 1957. Y la rebelión Mau se dio por concluida. En 1961, Kenyatta salía de la cárcel y se convertía en el adalid de la Kenia independiente. Este kikuyu sagaz, que había estudiado en Gran Bretaña, convenció a Londres de la necesidad de aceptar una Kenia independiente en la que los intereses de los colonos serían respetados.

Los colonos aceptaron a regañadientes la decisión de Londres. Y Kenia se proclamó independiente en diciembre de 1963, integrada en la Commonwealth. A los actos de celebración asistió el príncipe Felipe, marido de la reina de Inglaterra. Se cuenta como anécdota del acto que el príncipe, en un momento de la ceremonia, se volvió a Kenyatta y le dijo en voz baja: «¿Pero realmente desean ustedes ser independientes?». Un año después, Kenia se constituía en República y nombraba a Jomo Kenyatta su primer presidente.

Los últimos combatientes del Mau-Mau bajaron a Nairobi desde las selvas y montañas de las Tierras Altas aquel mes de diciembre de 1963, y en el estadio Ruringu, ante miles de kikuyus enfervorizados, entregaron sus armas, en un acto simbólico, a Kenyatta. Ante él acataron el nuevo poder los últimos generales maus, como Mwariana, Mugira y Baimungi, y entre ellos una mujer, la mariscala Muthoni.
Los años siguientes, muchas de las promesas hechas a los maus no se cumplieron. No recibieron tierras e incluso algunos de ellos, como Baimungi, fueron asesinados en extrañas circunstancias. Kenyatta había dicho a los colonos blancos poco después de la proclamación de la independencia: «Muchos de ustedes son tan buenos kenianos como yo. Soy un político, pero también un granjero como ustedes. Creo que la tierra nos une a todos y en ese punto tenemos una forma de mutuo entendimiento».

Esas promesas hechas a los blancos sí se cumplieron, y una minoría blanca, junto con la elite negra, controla hoy todas las riquezas de Kenia, entre ellas las mejores granjas de las Tierras Altas. El sucesor de Kenyatta, Daniel Arap Moi, es uno de los hombres más ricos de África y siempre incluye, en sus gobiernos, a algún representante de la comunidad blanca.



El pueblo kikuyu sigue pasando hambre. Y cuando uno de sus líderes alza la voz reclamando justicia y el cumplimiento de las antiguas promesas suele acabar con un tiro en la cabeza. A Delamere no le habría disgustado mucho este sistema, aunque tuviera que cenar algunas veces al año, en la misma mesa, con unos cuantos negros.




11 nov 2011

Shell debe pagar mil millones de dólares para empezar a limpiar el Delta del Níger

Shell debe comprometerse a pagar una suma inicial de mil millones de dólares estadounidenses para empezar a limpiar la contaminación causada por los vertidos de petróleo en el Delta del Níger. Así lo han manifestado hoy Amnistía Internacional y el Centro para el Medio Ambiente, los Derechos Humanos y el Desarrollo (CEHRD).

Un nuevo informe elaborado por ambos grupos y hecho público hoy –The true tragedy: delays and failures in tackling oil spills in the Niger Delta– examina la continuada devastación causada por dos grandes vertidos de petróleo ocurridos en Bodo (región Ogoni) en 2008, que nunca se han limpiado. 
El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente concluyó recientemente que esta contaminación por petróleo tan prolongada ha provocado una devastación de tal magnitud que harían falta más de 25 años para que la región Ogoni se recupere. La ONU recomendó que se estableciera un fondo para la restauración del medio ambiente con una suma inicial de mil millones de dólares, a la que deberán seguir fondos adicionales. 

La actitud de Shell al no detener de inmediato y limpiar los vertidos de petróleo en Bodo ha destrozado la vida de decenas de miles de personas. Bodo es un desastre que jamás debería haberse producido, y que, sin embargo, a causa de la inacción de Shell, aún continúa hoy día. Ya es hora de que esta multimillonaria empresa confiese, limpie y pague”, ha manifestado Aster van Kregten, investigador de Amnistía Internacional sobre Nigeria.
En 2008, dos vertidos consecutivos, causados por fallos en un oleoducto, provocaron que miles de barriles de petróleo contaminaran la tierra y el arroyo que rodea Bodo, una localidad de unos 69.000 habitantes. Los dos vertidos continuaron durante semanas antes de ser detenidos. Desde entonces, no se ha realizado una limpieza adecuada. 



La situación en Bodo ilustra la situación general de la industria petrolera en el Delta del Níger. Las autoridades sencillamente no controlan a las empresas petroleras. Shell y otras petroleras tienen libertad para actuar –o no actuar– sin temor a ser sancionadas. Hace ya mucho que debería haberse establecido un organismo regulador independiente, sólido y dotado de los recursos necesarios; mientras no exista, aún más personas seguirán sufriendo a manos de las empresas petroleras”, ha manifestado Patrick Naagbanton, coordinador de CEHRD. 

Shell, que recientemente presentó un informe de beneficios de 7.200 millones de dólares entre julio y septiembre, inicialmente ofreció a la comunidad de Bodo tan sólo 50 sacos de arroz, alubias, azúcar y tomates, como indemnización por el desastre

Los daños permanentes causados en los caladeros de pesca y en las tierras cultivables han provocado una escasez de alimentos y una subida de los precios en Bodo. Los residentes contaron a Amnistía Internacional y a CEHRD cómo luchan por ganarse la vida, y los graves problemas de salud que sufren. No resulta fácil encontrar empleos alternativos. Muchos jóvenes se han visto obligados a buscar trabajo en Port Harcourt, capital del estado, a 50 km de distancia.
Un pescador de Bodo dijo: “Antes del vertido, la vida era fácil. Podías vivir de la pesca […] Después del vertido, todo se destruyó”. 

Cuando Amnistía Internacional pidió a Shell comentarios sobre lo ocurrido en Bodo, la empresa respondió que, puesto que los vertidos de Bodo están siendo objeto de un proceso judicial en Reino Unido, no podía dar una respuesta directa. También dijo que los esfuerzos por abordar los problemas de Bodo se ven obstaculizados por los constantes sabotajes en la zona, afirmación enérgicamente rebatida por Amnistía Internacional y CEHRD. 


Shell dice a menudo que la mayoría de los vertidos son causados por sabotajes”, ha manifestado Aster van Kregten. “Esta afirmación ha sido negada enérgicamente por las comunidades y por las ONG, que señalan que el procedimiento de recogida de datos sobre los vertidos de petróleo es defectuoso. Incluso en Bodo, donde se ha admitido que los vertidos son culpa de Shell, la empresa parece estar utilizando los sabotajes como excusa para no cumplir con la ley y la normativa nigerianas, que establecen que la empresa debe limpiar el vertido sin demora y pagar una indemnización. Es una postura totalmente insostenible.”
“Los hechos son simples”, ha añadido Patrick Naagbanton. “Dos vertidos, ambos culpa de la empresa, ambos se dejaron fluir durante semanas antes de detenerlos, y ninguno de los dos se ha limpiado pese a que han pasado tres años. No hay excusas. Se mire como se mire, se trata de un fallo de la empresa.” 

En el informe también se critica duramente a los organismos gubernamentales de Nigeria por no hacer cumplir la normativa. El Ministerio Federal de Recursos Petroleros, responsable de garantizar que el sector del petróleo cumple la normativa, también es el encargado de promover el sector petrolero y de obtener los máximos ingresos.
El organismo gubernamental nigeriano responsable de los vertidos de petróleo –la Agencia Nacional de Detección y Respuesta a los Vertidos de Petróleo (NOSDRA)– carece de recursos suficientes y es inefectiva. No cuenta con capacidad independiente para identificar vertidos de petróleo, y depende de que se lo notifiquen la empresa responsable o la comunidad afectada.
El informe recientemente publicado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente señalaba que, en respuesta a los vertidos de petróleo, “los organismos gubernamentales están a merced de las empresas petroleras cuando se trata de realizar inspecciones sobre el terreno”.
En el caso de los vertidos de Bodo, la NOSDRA eludió repetidamente su deber de hacer cumplir las normas. 

Información complementaria.
 
El 28 de agosto de 2008, un fallo en el oleoducto transnigeriano provocó un importante vertido de crudo en Bodo. El petróleo estuvo vertiéndose en esa zona pantanosa durante al menos cuatro semanas, y probablemente hasta diez. Según los registros de Shell, se vertieron 1.640 barriles; sin embargo, una estimación independiente sugiere que del oleoducto se vertían hasta 4.000 barriles diarios. El vertido fue finalmente detenido el 7 de noviembre de 2008.
El 7 de diciembre de 2008 se produjo un segundo vertido en Bodo, también debido a un fallo de las instalaciones. Se informó a Shell el 9 de diciembre, pero pasaron diez semanas antes de que el vertido se detuviera.
Tras intentar durante años que la zona se limpiara y que Shell ofreciera una indemnización adecuada, la comunidad de Bodo, en 2011, llevó a los tribunales británicos su lucha por la justicia. El proceso judicial está en curso, pero ha despertado cierta esperanza de que la situación en Bodo pueda resolverse.
Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), más del 60 por ciento de la población de la zona depende del entorno natural para su sustento.
Según el PNUD, entre 1976 y 2001 se produjeron más de 6.800 vertidos, con una pérdida aproximada de tres millones de barriles de petróleo. Muchos expertos creen que, puesto que no de todos los vertidos se informa, las cifras reales pueden ser mucho más altas.

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