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3 oct 2011

"Medio pan y un libro"




"Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. ‘Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre’, piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.

Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada. 


 

No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.

Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros? 

 

¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: ‘amor, amor’, y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: ‘¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!’. Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.

Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: ‘Cultura’. Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz."


15 sept 2011

La población mundial llegará a 7 mil millones en esta semana

En los próximos días nacerá un bebé que elevará la población mundial por encima de 7 mil millones, y muy probablemente ese nacimiento tendrá lugar en China o India, dos países con más de mil millones de habitantes.

Nadie está seguro, pues es posible que ya haya 7 mil millones de pasajeros en esta nave espacial que es el planeta Tierra, y no hay estadística que pueda predecir con exactitud cuándo se cruzará esta simbólica cifra.
Naciones Unidas fijó el 31 de octubre como fecha del profético nacimiento, pero como con frecuencia los hechos han refutado las previsiones de los demógrafos, se espera que ese bebé nazca más pronto que tarde.
La tasa de crecimiento de la población ha aumentado a lo largo de la historia. Cuando Jesús nació, se pensaba que unos 300 millones de personas poblaban la Tierra. La marca de los mil millones se alcanzó después de 1800. Sin embargo, en los 11 años del siglo XXI se han sumado mil millones de nuevos habitantes. Y las predicciones sobre el crecimiento futuro de la población se toman ahora con el mismo escepticismo que los avances meteorológicos a largo plazo.

David Bloom, de la facultad de salud pública de Harvard, afirma que la multitud de factores impredecibles obstaculiza tener un panorama global. Entre estos factores figuran enfermedades infecciosas, guerras, avances científicos, cambios políticos y nuestra capacidad para la cooperación global, afirma.
No obstante, se espera que la tasa de crecimiento de la población vaya disminuyendo: para 2050, las previsiones de la ONU oscilan entre 8 mil y 10.5 mil millones de habitantes.
Lo que está claro es que las proporciones variarán entre los países, empezando por las altas tasas de natalidad en Asia y África. India, que actualmente tiene 1.2 mil millones de habitantes, pronto tomará la delantera a China, con 1.3 mil millones, como la nación más poblada del mundo.

Nigeria, el país más poblado de África, cuenta hoy con 162 millones de habitantes, pero verá crecer su población a 750 millones a mediados de siglo.
Otro ejemplo: tanto la industrializada Alemania y Etiopía, en vías de desarrollo, tienen una población de poco más de 80 millones de habitantes. Dentro de 40 años, probablemente habrá 174 millones de etíopes, mientras los alemanes serán sólo 72 millones.
Además, el mundo industrializado está envejeciendo rápidamente. Y esto significa que las relaciones de poder político van a cambiar. Países como China, India y Brasil, con sus 193 millones de personas, cada vez tienen más influencia política.
El peso de las cifras significa más presión sobre la tierra, los alimentos y las fuentes de energía, y cada vez se teme más una lucha por los recursos. Por ejemplo, muchos creen que habrá guerras entre países vecinos por el agua.

La organización medioambiental WWF calcula que, si no cambiamos nuestros hábitos, se necesitarían tres planetas para 2050. En los próximos 40 años tendremos que producir la misma cantidad de alimentos que los creados a lo largo de los pasados 8 mil años, opina Jason Clay, de WWF. Y apunta que todavía se sigue tirando demasiado en el mundo industrializado.
Los más optimistas sostienen que siempre ha habido advertencias apocalípticas sobre las fatalidades del crecimiento de la población, pero aún no se han cumplido. De hecho, avances técnicos y médicos han derivado con frecuencia en resultados más positivos de lo que se temía, no sólo como consecuencia de la píldora y el preservativo, sino de mejoras para la agricultura.

Noticia original de aquí 

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