Las marcas blancas ocupan ya una cuota sin precedentes en nuestra cesta
de la compra, que llenamos cada vez menos con carne y más con verdura y
hortalizas, que son más baratas. Vamos más al mercado y compramos más
conservas para evitar comer fuera. Y esto es sólo en comida, pero
también ahorramos y escatimamos más en transportes, ocio, servicios y
demás, pensándonos dos veces el gasto no necesario.Hablar de
crisis una y otra vez puede ser contraproducente por que altera las
percepciones que se tienen del futuro y eso puede provocar un menor
consumo y éste, el consumo, es uno de los motores de la economía. Sin
consumo no hay crecimiento y sin crecimiento no hay consumo... Este
círculo vicioso...