11 feb. 2012

Los "rotspanien" y Serrano Suñer


En mayo de 1940, comenzada la II Guerra Mundial,  el ejército nazi invadió Francia e hizo prisioneros a miles de republicanos españoles allí refugiados, que habían huído de la Península Ibérica por temor a las represalias franquistas. La mayor parte de ellos formaban parte de las "Compañías de Trabajadores Extranjeros" del ejército francés, que construían obras militares para la defensa de Francia. 


La transformación del status jurídico de estos refugiados españoles republicanos, pasando de ser prisioneros de guerra del ejército alemán a prisioneros políticos de la Gestapo, con el consiguiente traslado desde los campos de detención en el frente (frontstalag, en alemán) a los campos de concentración nazis, se hizo con el acuerdo entre las autoridades alemanas y las autoridades españolas franquistas.


Este acuerdo llevó a considerar como "apátridas" a los republicanos españoles, teniendo por ello que llevar un triángulo azul invertido cosido en sus uniformes de prisioneros. Pese a ser prisioneros de guerra, no se les aplicó el estatuto correspondiente según la Convención de Ginebra, sino que fueron considerados "combatientes rojos españoles" (rotspanienkämpfer, en alemán) y se les trató en calidad de prisioneros políticos a los que había que aniquilar. 

Como claro ejemplo de esta colaboración entre las autoridades franquistas y el régimen nazi, después de la captura de varios miles de republicanos españoles en la ciudad francesa de Angulema, la Embajada Alemana en Madrid preguntó, el 20 de agosto de 1940, al Ministerio de Asuntos Exteriores español, si quería hacerse cargo de estos refugiados. Ante la ausencia de respuesta por parte de la diplomacia española, la Embajada del III Reich repitió la pregunta una semana después, añadiendo si querían hacerse cargo también de otros cien mil republicanos españoles que estaban en campos de concentración instalados en los territorios franceses ocupados por las tropas alemanas.


Finalmente, los hombres hechos presos en Angulema, incluso niños en algunos casos, junto con otros detenidos en otros lugares de Francia, y hasta alcanzar la cifra de doce mil, acabarían en los campos de concentración nazis.

Los dirigentes españoles tenían conocimiento de lo que pasaba en campos como el de Mauthausen. Por ejemplo, el Consulado Español en Viena tramitó diferentes asuntos, como defunciones, cartas, preguntas de familiares, e incluso la liberación de algún niño de los campos a instancias de altos cargos españoles como Serrano Suñer (tal fue el caso del Sr. Nos Fibla, natural de Alcanar, provincia de Tarragona).

 El triunfo militar del ejército franquista supuso el inicio de una enorme represión que se saldó con centenares de miles de ejecuciones y de miles de personas presas por haber permanecido fieles a la legalidad republicana, pero el régimen militar quiso extender su represión hasta Francia donde vivían exiliados muchos antiguos dirigentes republicanos españoles con el estatuto jurídico de refugiados.

El Ministro de Gobernación del general Franco, y cuñado suyo, Ramón Serrano Suñer, solicitó a las autoridades de ocupación la entrega de más de seiscientos refugiados españoles que habían ejercido cargos democráticos en la República Española cuyos nombres figuran en una nota firmada por Serrano Suñer, que hoy se encuentra en el Archivo Nacional de Francia. 


Como Ministro de Gobernación franquista y jefe de su policía, fue también responsable, de la detención por la Gestapo de los dirigentes republicanos españoles refugiados en Francia como Lluís Companys (antiguo Ministro de Marina y Presidente de la Generalitat de Cataluña), Joan Peiró (sindicalista y Ministro), Julián Zugazagoitia (socialista, miembro del Gobierno Vasco) Rivas Cheriff (dramaturgo, cuñado del presidente de la República Española, Manuel Azaña), etc. en la Francia ocupada. Fueron entregados a la policía franquista que los torturó antes de fusilarlos.

Todos los detenidos por la Gestapo estaban en la lista que Serrano Suñer reclamó al Estado francés. Ante las trabas que encontraba por las vías diplomáticas aprovechó su cargo en la Falange y sus relaciones con el partido nazi alemán, especialmente con Himmler, para conseguir la detención en Francia y traslado de estos refugiados españoles a España. No utilizaron los tratados de extradición, sino que se hicieron valer de la estrecha colaboración entre la policía española y la Gestapo, y de forma paralela, entra la Falange y el partido nazi para llevar a cabo la represión contra los "rojos españoles" (rotspanien, en alemán) de forma clandestina.


Serrano Suñer nació en Cartagena, en 1901, y era licenciado en Derecho, diputado por Zaragoza por el partido Acción Popular en 1933. Casado con una hermana de Carmen Polo, esposa del general Francisco Franco, será el principal dirigente civil del régimen franquista hasta su destitución como Ministro de Asuntos Exteriores de España el 2 de septiembre de 1942, coincidiendo con el inicio de la batalla de Stalingrado y el inicio del declive militar del III Reich y de la Italia fascista. Símbolo de la estrecha colaboración entre los franquistas y los nazis, fue cesado como medida de prevención del régimen ante el curso desfavorable que tomaba la guerra para las potencias del eje.

Estos fueron los años de máxima represión. Se vulneraron de manera sistemática los derechos humanos y los convenios internacionales. La larga mano de la represión de la policía española, a las órdenes de Serrano Suñer, se extendió también por el extranjero, afectando particularmente a Francia, como hemos señalado. Durante este período toda España se llenó de fosas comunes, campos de concentración, penales, prisiones, centros de detención, en donde se hacinaban centenares de miles de personas. En los cuarteles de la Guardia Civil, las comisarías y en los centros de detención, las ejecuciones, la tortura, los maltratos y las violaciones de mujeres fueron una práctica habitual.

 Como Ministro de Gobernación, Serrano Suñer, creó los esquemas jurídicos de la represión basada en criterios políticos, tales como la promulgación de las leyes de Represión de la Masonería y el Comunismo (1-3-1940) y de Seguridad del Estado (marzo de 1941), que preveía pena de muerte para cualquier disidencia, etc.

Serrano Suñer organizó la Falange, único partido permitido por el régimen franquista y de ideologia claramente nazi, siguiendo el modelo del que Himmler había dotado al Partido Nacional-Socialista Alemán, con doce "servicios nacionales", entre los cuales estaban el servicio de "Informaciones e Investigaciones" y el servicio de "Relaciones Internacionales.

Las relaciones especiales que mantenía con el régimen nazi se pusieron de manifiesto en los diversos viajes que hizo a la Alemania nazi, donde fue recibido en su doble condición de ministro y de máximo dirigente de la Falange. Especial importancia tuvo su visita de septiembre de 1940 a Berlín donde se reunió con Hitler y Himmler (jefe de los SS) y otros altos cargos del régimen nazi. Coincidiendo con esta visita, el diario Arriba, órgano de la Falange, publicó un editorial propugnando una policía fuerte y severa como la del III Reich.
El 28 de mayo de 1946, el Gobierno francés tramitó al Secretario General de las Naciones Unidas diversas cartas describiendo sus actuaciones contra los republicanos españoles refugiados a Francia.

Durante la visita de Serrano Suñer a Berlín como Ministro de Gobernación de España y Presidente de la Junta Directiva de la Falange se publicó la orden de deportación de los republicanos españoles a campos de concentración, como "apátridas".

Entre el 16-10-1940 y el 3-9-1942 fue Ministro de Asuntos Exteriores, asumiendo en la práctica, de forma simultánea, la responsabilidad del ministerio de Gobernación hasta el mes de mayo de 1941. Desde dicho cargo propugnó la intervención de España en el bloque nazi-fascista, y otorgó unas facilidades extraordinarias de actuación a la Gestapo en España.

Serrano Suñer fue uno de los principales impulsores de la denominada "División Azul", cuyos miembros juraron fidelidad personal a Hitler, y que combatió encuadrada en el ejército alemán en la ocupación de los territorios de la antigua Unión Soviética. En la declaración que el general Guenther Krappe, agregado militar alemán en Madrid durante la II Guerra Mundial y el coronel Hans Renner, militar alemán destacado en Tánger, hicieron para el Subcomité del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en 1946, se destaca la participación de Serrano Suñer en la preparación de la "División Azul" en la que Krappe participó como agregado militar.
El Subcomité del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas del año 1946 llegó a las siguientes conclusiones:

-"En origen, naturaleza, estructura y conducta general, el régimen franquista es un régimen fascista, siguiendo las pautas, y establecido ampliamente como resultado de la ayuda recibida, de la Alemania Nazi de Hitler y la Italia Fascista de Mussolini".

-"La correspondencia intercambiada entre Hitler, Franco y Mussolini, junto con otros documentos capturados a los alemanes, constituyen una evidencia contra Franco del mismo tipo que las (...) presentadas en los Juicios de Nuremberg contra los criminales de guerra (...)".

El memorándum enviado por el representante francés al citado subcomité señala el papel destacado desempeñado por Ramón Serrano Suñer que formaba parte del núcleo de dirigentes del régimen franquista que estaban más próximos al partido nazi alemán y al partido fascista italiano.

Los responsables de los crímenes contra la Humanidad que pertenecían al Partido Nacional-Socialista Alemán, a la policía y al ejército del III Reich, fueron juzgados y condenados en los juicios de Nuremberg, excepto los que se suicidaron, como Hitler y Himmler. Precisamente Francesc Boix, superviviente de Mauthausen, que había estado internado por el hecho de ser rotspanien, fue testigo de cargo por la parte francesa en los citados juicios. Sus fotografías de los campos de exterminio y de las visitas de los altos cargos del III Reich, extraídas clandestinamente del centro por otros rotspanien, fueron consideradas pruebas irrefutables de su implicación. Sin embargo, a pesar de esto, los responsables españoles del régimen franquista y de la Falange no han sido nunca ni inculpados ni juzgados.

  ¿Cuándo van a ser devueltos a los ciudadanos españoles los miles y miles de archivos y documentos públicos que Serrano Suñer conservaba en su poder y que forman parte de nuestra historia y de nuestro patrimonio colectivo? Es una forma de honrar la Memoria Histórica de aquellos hombres y mujeres que defendieron la legalidad republicana y también un deber para con las futuras generaciones, para garantizar la construcción de una sociedad democrática, libre de ataduras con un pasado oprobioso.


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