11 sept. 2011

El otro 11S.


Desde hace hoy 10 años, cada 11 de septiembre, los periódicos, las diferentes cadenas de televisión, emisoras de radio, nos vuelven a inundar de recuerdos y detalles sobre lo que pasó aquel día en la capital del mundo.
Dos aviones se estrellaban contra el símbolo del capitalismo, de la sociedad postmoderna, del nuevo poder económico. Y el mundo cambió.

Estados Unidos, que no se había visto atacada así desde el bombardeo de Pearl Harbour, y nunca había sido amenazada de tal manera en su propio territorio, lanzó un órdago, fundamentalmente al mundo islámico, que ha hecho cambiar la seguridad mundial, pero también otros aspectos cotidianos, y que posiblemente no volveremos a disfrutar.

Y todavía hoy, diez años después, los medios de comunicación nos recuerdan que la pérdida de libertades individuales está justificada en pos de una mejora de nuestra seguridad.

Pero lo que rara vez nos recuerdan es el otro 11 de Septiembre, no de 2001, sino de algunos años atrás, en el que Estados Unidos, vencedora omnipotente desde la Segunda Guerra Mundial, y adalid del mundo capitalista en la Guerra Fría, había comenzado un plan imperialista propio de otros períodos históricos.

En 1970 Salvador Allende se convertía en el primer presidente latinoamericano de carácter marxista elegido democráticamente, justo cuando lucha de poder ideológico, político e imperialista entre Estados Unidos y la Unión Soviética estaba más tensa que nunca.

Y desde ese mismo año en el que Allende era elegido Presidente, el país norteaméricano puso su maquinaria en funcionamiento para derribar lo que consideraban un amenaza más en su propio continente. A Cuba, se le sumaba Chile.

El 11 de Septiembre de 1973 tendría lugar un golpe de Estado llevado a cabo por las Fuerzas Armadas chilenas.Es de común consenso entre los estudiosos del Golpe de 1973, que Estados Unidos apoyo logística, política y económicamente al golpe militar encabezado por Augusto Pinochet, que tuvo en Henry Kissinger uno de los mayores valedores contra el Chile de Allende.

La dictadura pinochetista entre 1973 y 1990 dejó un saldo muy trágico, con más de 40.000 muertos y desaparecidos, además de otros miles ciudadanos que sufrieron torturas y prisión, según distintos informes oficiales.

El 15 de noviembre de 2002 se estrenaba el film 11.09.01 un proyecto cinematográfico en el que 11 directores y directoras de diferentes partes del globo, entre los que destacaban Amos Gitai, Alejandro González Iñarritú, Sean Penn, Danis Tanovic o Ken Loach, debían reflejar durante 11 minutos y nueve segundo una obra cinematográfica, para aportar su particular visión del suceso que hizo que media humanidad estuviera pendiente del televisor: los devastadores acontecimientos que se vivieron el 11 de septiembre de 2001 en la ciudad de Nueva York y sus terribles consecuencias.

Sin duda alguna, y gracias a la libertad de expresión con la que contaron los diferentes directores, la obra de Ken Loach fue una bofetada en toda regla al puritanismo estadounidense.


Si se trataba de hablar de una fecha, él lo haría, pero desde una perspectiva original, comprometida y valiente. Esta es la aportación del genial director inglés al proyecto 11.09.01.


... Y la memoria de Allende, a pesar de todo, siguió presente.

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